Bram Stoker: ‘Cuaderno de bitácora de la Deméter’ (‘Drácula’, 1897)

Uno de los pasajes más logrados y recordados (y que parece que va a tener su película) de la magnífica novela de Stoker es el que recoge el diario del capitán de la Demeter, el barco que Drácula utiliza para viajar a Inglaterra desde Rumanía.

3 de agosto. A medianoche fui a relevar al hombre en el timón y cuando llegué no encontré a nadie ahí. El viento era firme, y como navegamos hacia donde nos lleve, no había ningún movimiento. No me atreví a dejar solo el timón, por lo que le grité al oficial. Después de unos segundos subió corriendo a cubierta en sus franelas. Traía los ojos desorbitados y el rostro macilento, por lo que temo mucho que haya perdido la razón. Se acercó a mí y me susurró con voz ronca, colocando su boca cerca de mi oído, como si temiese que el mismo aire escuchara: “Está aquí; ahora lo sé. Al hacer guardia anoche lo vi, un hombre alto y delgado y sepulcralmente pálido. Estaba cerca de la proa, mirando hacia afuera. Me acerqué a él a rastras y le hundí mi cuchillo; pero éste lo atravesó, vacío como el aire.”

Los alumnos deben leer el pasaje completo (pdf aquí) y contestar a las siguientes cuestiones: ¿Qué elementos, tanto de la historia (‘lo que se cuenta’) como de la narración (‘como se cuenta’) son determinantes para hacer de este fragmento algo terrorífico? ¿Pueden poner ejemplos del texto? ¿ Pueden citar otros relatos -literarios o no- donde aparezca la misma situación de la Deméter?

El vídeo que sigue es una escena de Nosferatu (1922) de F.W. Murnau, película que, por cierto, puede verse on line aquí.

Benito Pérez Galdós: Fragmento de ‘Fortunata y Jacinta’

Lean el siguiente fragmento:

Iba Jacinta tan pensativa, que la bulla de la calle de Toledo no la distrajo de atención que a su propio interior prestaba. Los puestos a medio armar en toda la acera desde los portales a San Isidro, las baratijas, las panderetas, la loza ordinaria, las puntillas, el cobre de Alcaraz y los veinte mil cachivaches que aparecían dentro de aquellos nichos de mal clavadas tablas y de lienzos peor dispuestos, pasaban ante su vista sin determinar una apreciación exacta de lo que eran. Recibía tan sólo la imagen borrosa de los objetos diversos que iban pasando, y lo así porque era como si ella estuviese parada y la pintoresca vía se corriese delante de ella como un telón. En aquel telón había racimos de dátiles colgados de una percha, puntillas blancas que caían de un palo largo, en ondas, como los vástagos de una trepadora; pelmazos de higos pasados en bloques; turrón en trozos como sillares, que parecían acabados de traer de una cantera, aceitunas en barriles rezumados; una mujer puesta sobre una silla y delante de una jaula, mostrando dos pajarillos amaestrados. Y luego, montones de oro, naranjas de seretas y hacinadas en el arroyo. El suelo, intransitable, ponía obstáculos sin fin, pilas de cantaros y vasijas ante los pies del gentío presuroso, y la vibración de los adoquines al paso de los carros parece haber bailar a personas y cacharros.  Hombres con sartas de pañuelos  de diferentes colores se ponían delante del transeúnte como si fueran a capearlo. Mujeres  chillonas taladraban el oído con pregones enfáticos acosando al público y poniéndole en la alternativa de comprar o morir. Jacinta veía las piezas de tela desenvueltas en ondas a lo largo de todas las paredes, percales azules, rojos y verdes, tendidos de puerta en puerta, y su mareada vista le exageraba las curvas de aquellas rúbricas de trapo. De ellas colgaban, prendidas con alfileres, toquillas de los colores vivos y elementales que agradan a los salvajes. En algunos huecos brillaba el anaranjado, que chilla como los ejes sin grasa;  el bermellón nativo, que parece rasguñar los ojos;  el carmín, que tiene la acidez del vinagre; el cobalto, que infunde ideas de envenenamiento; el verde de panza de lagarto, y ese amarillo tila que tiene cierto aire de poesía mezclado con la tisis, como en la Traviatta. Las bocas de las tiendas, abiertas entre tanto colgajo, dejaban ver el interior de ellas tan abigarrado como la parte externa; los horteras, de bruces sobre el mostrador, o vareando telas, o charlando. Algunos braceaban, como si nadasen en un mar de pañuelos. El sentimiento pintoresco de aquellos tenderos se revela en todo. Si hay una columna en la tienda la revisten de corsés encarnados, negros y blancos, y con los refajos hacen graciosas combinaciones decorativas. (…)

Preguntas: Identificación del texto (autor y obra en 50 palabras).  Tema y resumen del texto (en otras 50 palabras). ¿Es el fragmento un buen ejemplo de prosa realista? ¿Por qué? ¿Qué conocido mercado madrileño describe Galdós? ¿Por qué la Traviatta tiene cierto aire de poesía mezclado con la tisis?

¡Vampiros!

Es un hecho que la primera década del siglo XXI ha vuelto a poner de moda a los vampiros, pero, en un tono muy acorde con los tiempos, los otrora “señores de las tinieblas” se han domesticado, embellecido, almibarado y rejuvenecido.

Ya en los años 90, la versión cinematográfica de Entrevista con el vampiro (Jordan, 1994) puso en papeles principales a tres guapos como Tom Cruise, Brad Pitt y Antonio Banderas, interpretando a monstruos muy humanos, aunque sin salirse demasiado del arquetipo vampírico heredado del siglo XIX; y unos años antes pudimos ver en Jóvenes ocultos (Schumacher, 1987) a vampiros adolescentes formando un grupo de gente, también guapa, dueña de la noche. Y, por fin, la serie televisiva Buffy cazavampiros (1997-2003), con un antecedente cinematográfico, acabó por meter a los chupasangre en los pasillos de un instituto.

Con estos antecedentes, la ciertamente habilidosa autora norteamericana Stephenie Meyer no tuvo problema a partir de 2005 para meterse en el bolsillo a millones de, primero, lectores y, luego, espectadores de su saga Crepúsculo, a la que, visto el filón, le han nacido docenas de hijos bastardos tanto literarios como cinematográficos.

El resultado de este fenómeno a día de hoy es que la ficción contemporánea dirigida a los jóvenes está llena de vampiros, pero de vampiros metrosexuales, enamoradizos, arrepentidos, casi vegetarianos y, por supuesto, muy poco temibles, en absoluto horribles y, como mito, definitivamente acabados. La muerte probable del mito milenario puede adivinarse en la casi certeza de que a cualquiera de nuestros adolescentes no les dan miedo en absoluto los vampiros, como tendría que ser, ya que de su idiosincrasia vampírica sólo les han dejado los nuevos narradores su inmortalidad y su pertenencia a una élite-secta, y un monstruo que ya no da miedo no es un monstruo: es un peluche.

Para paliar de forma ambulatoria las carencias de nuestros alumnos, reparar la figura del no-muerto y hacer que, en lo posible, vuelva a dar miedo, nos hemos propuesto diseñar e impartir un tema transversal vampírico que, ocasionalmente, ocupará cierta parte de nuestras clases y que, de momento, se ofrece en tres aspectos.

El mito del vampiro a lo largo de la historia: Partiendo de la excelente entrada en la Wikipedia sobre el tema (que estamos leyendo y comentando detenidamente) hemos visto referencia a vampiros sobre todo en el folklore de Europa Oriental, pero también en culturas que van desde la antigua Persia hasta la América Precolombina, pasando por las Islas Británicas o la Grecia clásica.

Los vampiros en la literatura: Leeremos, naturalmente, fragmentos de Drácula, de Bram Stoker, pero también nos detendremos en sus antecedentes, desde ‘el oficial’ hasta el más popular en el siglo XIX; y de ahí abordaremos los siglos XX y XXI, desde Lovecraft hasta Anne Rice, pasando por Stephen King y llegando, claro a Stephenie Meyer.

Los vampiros en el cine: Veremos (a veces en clase) Drácula, de Bram Stoker, Nosferatu (Murnau, 1922), Drácula (Fisher, 1958), El baile de los vampiros, Los viajeros de la noche, El ansia

DEBERES: Como dijimos en clase, los alumnos deben buscar historias de vampiros en la red, literarias, legendarias o folklóricas, en inglés o español, y ponerlas en los comentarios de esta entrada. Si son cortas, pueden copiarlas (indicando su procedencia) y, si son largas, simplemente enlazándolas. Y deben escribir también un breve comentario introductorio.

Puntos extra: Si la historia está escrita en inglés, deberían traducir un fragmento.

Superpuntos extra: Pueden, además, escribir una historia original.

(Esta prueba finaliza el domingo 17 de octubre de 2010)

NOTA: Los alumnos que se han adelantado a esta entrada y han colocado sus comentarios donde mejor les ha parecido deben reenviarlos.

Del Realismo a Las Vanguardias y III (trabajos de los alumnos)

04.-: Ana Camila González Teomiro, Inés Ramos, Anabel Román, Marina González y Motserrat Simancas

Realismo y Naturalismo, Generación del 98, Novecentismo y Generación del 27

05.- Jorge Olivares Arias, Carlos Sánchez Rodríguez, Armando Romeo Sánchez, Unai Tena Villar, Roberto Ruiz González y Alberto Sánchez Nieto:

Realismo y Naturalismo, Generación del 98, Novecentismo y Generación del 27.

Actualización (16/02/2010):

06.- Dafne García Lacambra, Ana Lozano Yedro, María Manchado Gómez, Milagros Mateos Olivares, Laura Ruiz González: Sus trabajos (esperemos que haya valido la pena la espera)

Del Realismo a Las Vanguardias II (trabajos de los alumnos)

02.- : Francisco José Romero, Alfonso Corral y Adrián Pastor

Realismo y Naturalismo, Generación del 98, Novecentismo y Generación del 27.

03.- Francisco Javier Felix, Bernardo Murillo, Carlos Parejo, Antonio Carmona y Miguel Angel Pérez.

Realismo y Naturalismo, Generación del 98, Novecentismo y Generación del 27.

(Por cierto, a estos chicos les falta un autor de la Generación del 27 y nos lo tienen que poner en los comentarios)

Del Realismo a Las Vanguardias I (trabajos de alumnos)

01.- Marta Tapia, Alicia Martin, Ana Natalia López, Cristina Domínguez, Mercedes Domínguez y Pilar Aparicio:

Realismo y naturalismo: Leopoldo Alas “Clarín” y Benito Pérez Galdós.

La Generación del 98: Miguel de Unamuno, José Martínez Ruiz “Azorín” y Antonio Machado.

El Novecentismo: Juan Ramón Jiménez, Ramón Pérez de Ayala y Ramón Gómez de la Serna.

La Generación del 27: Rafael Alberti, Luis Cernuda, Federico García Lorca, Dámaso Alonso, Gerardo Diego, Jorge Guillén y Miguel Hernández.

El Romanticismo

ocasoComenzando con el programa de Literatura Española hemos propuesto a los alumnos que se dividan en grupos y realicen trabajos acerca del Romanticismo y su desarrollo en España. Tomando como fuente  exclusiva de datos internet, sugerimos los siguientes enlaces como inicio de sus investigaciones, si bien son muy libres de buscar información en otras partes de la red o fuera de ella.

La Wikipedia bastaría como fuente principal de información. La entrada referida al Romanticismo (y, por supuesto, sus enlaces, especialmente el referido al romanticismo español) contiene suficientes datos para lograr nuestro objetivo. No obstante proponemos otros como ayuda o complemento:

.- En escuelai.com tenemos un artículo que muestra un amplio panorama histórico y cultural de los siglos XVIII y XIX en España.

.- En aula de letras y en contraclave encontramos dos trabajos bastante elaborados sobre literatura romántica que, sin dejar de ser apuntes, ofrecen información que puede complementar otras fuentes.

.- En Cervantes Virtual tenemos un artículo de Juan Valera, protagonista de la época, que es todo un testimonio.

.- Y en esta magnífica biblioteca tenemos, por supuesto, sitios dedicados a nuestros autores románticos: Espronceda, Larra, Zorrilla, Bécquer, Rosalía de Castro, Gil y Carrasco y el Duque de Rivas.

Hombre y mujer contemplando la luna 1819Los trabajos deben presentarse en elcuartobilingue arroba gmail punto com antes del 1 de noviembre, festividad de Todos los Santos. Los alumnos ya saben que dichos trabajos serán publicados aquí tal y como sean enviados, es decir, sin corregir por el profesor y tan sólo convirtiéndolos a PDF si no fueran presentados en este formato.

Actualización: Ya se han recibido casi todos los trabajos. Pueden descargarse (en formato .pdf) en los siguentes enlaces.

.- Trabajo de Corral Muga y otros.

.- Trabajo de García Lacambra y otros.

.- Trabajo de González Teomiro y otros.

.- Trabajo de Pérez Calderón y otros.

.- Trabajo de Tapia Tapia y otros.

.- Trabajo de Sánchez Rodríguez y otros.

Nota: En esta misma entrada, el profesor comentará la calidad de los trabajos recibidos e indicará cuál, cuáles o qué partes de ellos serán materia de examen.