‘Antología de la literatura fantástica’ VII

Los relatos de esta entrega son:

VILLIERS DE L´ISLE ADAM.La Esperanza
LEOPOLDO LUGONES. Los caballos de Abdera
GUY DE MAUPASSANT. ¿Quién sabe?
EDWIN MORGAN. La sombra de las jugadas
H. A. MURENA. El gato
CHIAO NIU. Historia de Zorros
SILVINA OCAMPO. La expiación

Comenzamos con L’Isle Adam y una de sus obsesiones, la Iglesia Católica; en concreto, esta vez, la Inquisición, presentada cumpliendo con el mito/receta galo-romántico de fanatismo y sadismo sin límites que el autor recoge de sus mayores y tuvo –y tiene- larga vida en la cultura popular. Leopoldo Lugones parece querer emular (u homenajear) al Heródoto de las Historias con un relato que también nos recuerda a los houyhnhnms de Swift y que termina con una desgraciada (para los caballos y la historia) intervención de un deus ex machina. Guy de Maupassant (que desde luego tiene relatos mucho mejores) aparece con una (por supuesto) extraña historia de muebles a la fuga en la que el lector no va a ver resueltas muchas de las preguntas que naturalmente se hará. Edwin Morgan nos trae un microrrelato cuyo argumento ya hemos leído, acerca de cómo pequeños gestos tienen inevitables reflejos en actos trascendentes. El relato de Murena es posiblemente el mejor de la serie de esta semana, porque, sea cualquiera la causa que el lector busque a lo que le pasa al protagonista –la venganza, la posesión gatuna, la pura desidia llevada al extremo-, el hermetismo del relato puede ofrecerla. El cuento de Chiao Niu acerca de unos inquietantes hombres-zorro nos hace pensar en cuán distinta es la tradición paralela europea. Finalmente, La expiación de Silvina Ocampo nos parece una historia bien tramada, pero desmesurada y extravagante en su resolución.

A estas alturas los alumnos ya sabrán que hacer con las frases o palabras que aparecen marcadas en rojo.

Bram Stoker: ‘Cuaderno de bitácora de la Deméter’ (‘Drácula’, 1897)

Uno de los pasajes más logrados y recordados (y que parece que va a tener su película) de la magnífica novela de Stoker es el que recoge el diario del capitán de la Demeter, el barco que Drácula utiliza para viajar a Inglaterra desde Rumanía.

3 de agosto. A medianoche fui a relevar al hombre en el timón y cuando llegué no encontré a nadie ahí. El viento era firme, y como navegamos hacia donde nos lleve, no había ningún movimiento. No me atreví a dejar solo el timón, por lo que le grité al oficial. Después de unos segundos subió corriendo a cubierta en sus franelas. Traía los ojos desorbitados y el rostro macilento, por lo que temo mucho que haya perdido la razón. Se acercó a mí y me susurró con voz ronca, colocando su boca cerca de mi oído, como si temiese que el mismo aire escuchara: “Está aquí; ahora lo sé. Al hacer guardia anoche lo vi, un hombre alto y delgado y sepulcralmente pálido. Estaba cerca de la proa, mirando hacia afuera. Me acerqué a él a rastras y le hundí mi cuchillo; pero éste lo atravesó, vacío como el aire.”

Los alumnos deben leer el pasaje completo (pdf aquí) y contestar a las siguientes cuestiones: ¿Qué elementos, tanto de la historia (‘lo que se cuenta’) como de la narración (‘como se cuenta’) son determinantes para hacer de este fragmento algo terrorífico? ¿Pueden poner ejemplos del texto? ¿ Pueden citar otros relatos -literarios o no- donde aparezca la misma situación de la Deméter?

El vídeo que sigue es una escena de Nosferatu (1922) de F.W. Murnau, película que, por cierto, puede verse on line aquí.

Benito Pérez Galdós: Fragmento de ‘Fortunata y Jacinta’

Lean el siguiente fragmento:

Iba Jacinta tan pensativa, que la bulla de la calle de Toledo no la distrajo de atención que a su propio interior prestaba. Los puestos a medio armar en toda la acera desde los portales a San Isidro, las baratijas, las panderetas, la loza ordinaria, las puntillas, el cobre de Alcaraz y los veinte mil cachivaches que aparecían dentro de aquellos nichos de mal clavadas tablas y de lienzos peor dispuestos, pasaban ante su vista sin determinar una apreciación exacta de lo que eran. Recibía tan sólo la imagen borrosa de los objetos diversos que iban pasando, y lo así porque era como si ella estuviese parada y la pintoresca vía se corriese delante de ella como un telón. En aquel telón había racimos de dátiles colgados de una percha, puntillas blancas que caían de un palo largo, en ondas, como los vástagos de una trepadora; pelmazos de higos pasados en bloques; turrón en trozos como sillares, que parecían acabados de traer de una cantera, aceitunas en barriles rezumados; una mujer puesta sobre una silla y delante de una jaula, mostrando dos pajarillos amaestrados. Y luego, montones de oro, naranjas de seretas y hacinadas en el arroyo. El suelo, intransitable, ponía obstáculos sin fin, pilas de cantaros y vasijas ante los pies del gentío presuroso, y la vibración de los adoquines al paso de los carros parece haber bailar a personas y cacharros.  Hombres con sartas de pañuelos  de diferentes colores se ponían delante del transeúnte como si fueran a capearlo. Mujeres  chillonas taladraban el oído con pregones enfáticos acosando al público y poniéndole en la alternativa de comprar o morir. Jacinta veía las piezas de tela desenvueltas en ondas a lo largo de todas las paredes, percales azules, rojos y verdes, tendidos de puerta en puerta, y su mareada vista le exageraba las curvas de aquellas rúbricas de trapo. De ellas colgaban, prendidas con alfileres, toquillas de los colores vivos y elementales que agradan a los salvajes. En algunos huecos brillaba el anaranjado, que chilla como los ejes sin grasa;  el bermellón nativo, que parece rasguñar los ojos;  el carmín, que tiene la acidez del vinagre; el cobalto, que infunde ideas de envenenamiento; el verde de panza de lagarto, y ese amarillo tila que tiene cierto aire de poesía mezclado con la tisis, como en la Traviatta. Las bocas de las tiendas, abiertas entre tanto colgajo, dejaban ver el interior de ellas tan abigarrado como la parte externa; los horteras, de bruces sobre el mostrador, o vareando telas, o charlando. Algunos braceaban, como si nadasen en un mar de pañuelos. El sentimiento pintoresco de aquellos tenderos se revela en todo. Si hay una columna en la tienda la revisten de corsés encarnados, negros y blancos, y con los refajos hacen graciosas combinaciones decorativas. (…)

Preguntas: Identificación del texto (autor y obra en 50 palabras).  Tema y resumen del texto (en otras 50 palabras). ¿Es el fragmento un buen ejemplo de prosa realista? ¿Por qué? ¿Qué conocido mercado madrileño describe Galdós? ¿Por qué la Traviatta tiene cierto aire de poesía mezclado con la tisis?

Antología de la literatura fantástica IV

La “ración” de esta semana está compuesta por

ARTURO CANCELA Y PILAR DE LUSARRETA El destino es chambón
THOMAS CARLYLE. Un auténtico fantasma
LEWIS CARROLL. El sueño del Rey
JEAN COCTEAU. El gesto de la muerte
JULIO CORTÁZAR. Casa tomada
G. K. CHESTERTON. El árbol del orgullo
G. K. CHESTERTON. La pagoda de Babel
CHUANG TZU. Sueño de la mariposa
SANTIAGO DABOVE. Ser polvo
ALEXANDRA DAVID-NEEL. Glotonería mística
ALEXANDRA DAVID-NEEL. La persecución del Maestro
LORD DUNSANY. Una noche en una taberna

Y, aunque parece mucho menú, lo cierto es que la mayoría de los relatos (o fragmentos de obras mayores) son muy cortos. Así tenemos, por ejemplo, la recreación de Cocteau de un relato clásico oriental, los tres ejemplos de relativismo que son los ejemplos de Carlyle, Carroll y Chuang Tzu, las dos fábulas orientales de Chesterton y los casi herméticos (y más lejano-orientales) de David-Neel.

En cuanto a los más extensos, tenemos en primer lugar la historia del conductor de tranvías que viaja en el tiempo, de Cancela y de Lusarreta, magníficamente escrito, pero un tanto decepcionante para nuestro apetito de fantasía. Después, el magnífico y muy conocido relato de Cortázar que aquí les dejo en la voz de su autor,

Casa tomada:

el cuento entre fantástico y filo-narcótico de Dabove y la delirante pieza de Dunsany acerca del poder de una maldición sobre el ingenio humano.

Pregunta: ¿Pueden explicar (o discutir) las afirmaciones expresadas anteriormente que se han señalado en rojo?

2010/11 Quest I

(Actualización 24/11) ¡Tenemos GANADORA! Mª Teresa Palmerín Donoso ha acertado el título: ‘Seven’ o ‘Se7en

¡¡FELICIDADES!! (Tendrás noticias de Sus Majestades)

Los Reyes Magos de Oriente traerán un presente al primer alumno / la primera alumna de E4A del IES Pedro de Valdivia que diga (en los comentarios de esta entrada) a qué película pertenecen estos dos fotogramas:

(Primera pista: “Talavera de la Reina”)

(Segunda pista: El más famoso intéprete cinematográfico de Drácula ha trabajado en otra película también escrita por el guionista de ésta.)

(Tercera pista: El sargento Hartman de ‘La chaqueta metálica’ es aquí capitán)

John William Polidori: ‘El vampiro’ (1816)

La historia alrededor de El vampiro es casi tan interesante como el relato mismo y, contándola hacia atrás, viene a ser así: el personaje central de El vampiro está basado en uno anterior de Byron -Augustus Darvell-, protagonista de un relato inacabado del lord titulado Fragment of a Novel, cuya escritura surgió como una apuesta literaria (a ver quién escribe el mejor cuento fantástico) entre el propio Byron, Shelley, la esposa de éste, Mary, y también Polidori, tras una velada en una villa cerca de Ginebra en cuyo transcurso habían estado leyendo un volumen de historias de fantasmas alemanas. La apuesta la ganó de largo Mary Wollstonecraft Godwin, de casada, Mary Shelley. Su relato se titulaba Frankenstein o el moderno Prometeo.

De todas formas no cabe despreciar a Polidori, su cuento resultó tremendamente influyente por el original giro que dio al personaje del vampiro, transformando al no-muerto del folclore, habitante de lugares infectos, en un aristocrático, misterioso y seductor, aunque no menos letal, hombre de mundo. Si a todo esto añadimos que, en su época, muchos lectores creyeron ver en Lord Ruthven un trasunto del mismísimo Byron, de quien su médico, acompañante y quizá amante no guardaba muy buen recuerdo, la lectura de El vampiro se nos antoja bastante tentadora.

DEBERES: Los alumnos disponen de una copia en papel del relato de hoy, no obstante, al final del fragmento, ofrecemos un archivo (pdf) con el texto completo. Los alumnos, como ya saben, disponen de tiempo hasta el 15 de noviembre para –usando los comentarios de esta entrada- enviar una crítica de al menos 100 palabras, dicha crítica debería ser sensata, madura y estar fundada en lo que cuenta el cuento y no en los gustos o manías de los alumnos, que no suelen venir al caso.

El caballo se asustó de repente, y emprendió un galope alocado por entre el espeso bosque. Por fin, agotado de cansancio, el animal se paró, y Aubrey descubrió a la luz de los relámpagos que estaba en la vecindad de una choza que apenas se destacaba por entre la hojarasca y la maleza que le rodeaba.

Desmontó y se aproximó, cojeando, con el fin de encontrar a alguien que pudiera llevarle a la ciudad, o al menos obtener asilo contra la furiosa tormenta.

Cuando se acercaba a la cabaña, los truenos, que habían callado un instante, le permitieron oír unos gritos femeninos, gritos mezclados con risotadas de burla, todo como en un solo sonido. Aubrey quedó turbado. Mas, soliviantado por el trueno que retumbó en aquel momento, con un súbito esfuerzo empujó la puerta de la choza.

No vio más que densas tinieblas, pero el sonido le guió. Aparentemente, nadie se había dado cuenta de su presencia, pues aunque llamó, los mismos sonidos continuaron, sin que nadie reparase al parecer en él.

No tardó en tropezar con alguien, a quien apresó inmediatamente. De pronto, una voz volvió a gritar de manera ahogada, y al grito sucedió una carcajada. Aubrey hallóse al momento asido por una fuerza sobrehumana. Decidido a vender cara su vida, luchó mas en vano. Fue levantado del suelo y arrojado de nuevo al mismo con una potencia enorme. Luego, su enemigo se le echó encima y, arrodillado sobre su pecho, le rodeó la garganta con las manos. De repente, el resplandor de varias antorchas entrevistas por el agujero que hacía las veces de ventana, vino en su ayuda. Al momento, su rival se puso de pie y, separándose del joven, corrió hacia la puerta. Muy poco después, el crujido de las ramas caídas al ser pisoteadas por el fugitivo también dejó de oírse.

(Texto completo del El vampiro)

EXTRA!! ‘El vampiro’ en audio: clic aquí o botón derecho sobre ‘clic aquí’ y “guardar enlace como…”

¡Vampiros!

Es un hecho que la primera década del siglo XXI ha vuelto a poner de moda a los vampiros, pero, en un tono muy acorde con los tiempos, los otrora “señores de las tinieblas” se han domesticado, embellecido, almibarado y rejuvenecido.

Ya en los años 90, la versión cinematográfica de Entrevista con el vampiro (Jordan, 1994) puso en papeles principales a tres guapos como Tom Cruise, Brad Pitt y Antonio Banderas, interpretando a monstruos muy humanos, aunque sin salirse demasiado del arquetipo vampírico heredado del siglo XIX; y unos años antes pudimos ver en Jóvenes ocultos (Schumacher, 1987) a vampiros adolescentes formando un grupo de gente, también guapa, dueña de la noche. Y, por fin, la serie televisiva Buffy cazavampiros (1997-2003), con un antecedente cinematográfico, acabó por meter a los chupasangre en los pasillos de un instituto.

Con estos antecedentes, la ciertamente habilidosa autora norteamericana Stephenie Meyer no tuvo problema a partir de 2005 para meterse en el bolsillo a millones de, primero, lectores y, luego, espectadores de su saga Crepúsculo, a la que, visto el filón, le han nacido docenas de hijos bastardos tanto literarios como cinematográficos.

El resultado de este fenómeno a día de hoy es que la ficción contemporánea dirigida a los jóvenes está llena de vampiros, pero de vampiros metrosexuales, enamoradizos, arrepentidos, casi vegetarianos y, por supuesto, muy poco temibles, en absoluto horribles y, como mito, definitivamente acabados. La muerte probable del mito milenario puede adivinarse en la casi certeza de que a cualquiera de nuestros adolescentes no les dan miedo en absoluto los vampiros, como tendría que ser, ya que de su idiosincrasia vampírica sólo les han dejado los nuevos narradores su inmortalidad y su pertenencia a una élite-secta, y un monstruo que ya no da miedo no es un monstruo: es un peluche.

Para paliar de forma ambulatoria las carencias de nuestros alumnos, reparar la figura del no-muerto y hacer que, en lo posible, vuelva a dar miedo, nos hemos propuesto diseñar e impartir un tema transversal vampírico que, ocasionalmente, ocupará cierta parte de nuestras clases y que, de momento, se ofrece en tres aspectos.

El mito del vampiro a lo largo de la historia: Partiendo de la excelente entrada en la Wikipedia sobre el tema (que estamos leyendo y comentando detenidamente) hemos visto referencia a vampiros sobre todo en el folklore de Europa Oriental, pero también en culturas que van desde la antigua Persia hasta la América Precolombina, pasando por las Islas Británicas o la Grecia clásica.

Los vampiros en la literatura: Leeremos, naturalmente, fragmentos de Drácula, de Bram Stoker, pero también nos detendremos en sus antecedentes, desde ‘el oficial’ hasta el más popular en el siglo XIX; y de ahí abordaremos los siglos XX y XXI, desde Lovecraft hasta Anne Rice, pasando por Stephen King y llegando, claro a Stephenie Meyer.

Los vampiros en el cine: Veremos (a veces en clase) Drácula, de Bram Stoker, Nosferatu (Murnau, 1922), Drácula (Fisher, 1958), El baile de los vampiros, Los viajeros de la noche, El ansia

DEBERES: Como dijimos en clase, los alumnos deben buscar historias de vampiros en la red, literarias, legendarias o folklóricas, en inglés o español, y ponerlas en los comentarios de esta entrada. Si son cortas, pueden copiarlas (indicando su procedencia) y, si son largas, simplemente enlazándolas. Y deben escribir también un breve comentario introductorio.

Puntos extra: Si la historia está escrita en inglés, deberían traducir un fragmento.

Superpuntos extra: Pueden, además, escribir una historia original.

(Esta prueba finaliza el domingo 17 de octubre de 2010)

NOTA: Los alumnos que se han adelantado a esta entrada y han colocado sus comentarios donde mejor les ha parecido deben reenviarlos.

Literatura española e hispanoamericana. Segunda mitad del siglo XX

Andrés Amorós escribe sobre Miguel Delibes

“cuando la vida y la literatura se unen con absoluta congruencia, la obra posee un sentido y el lector capta con emoción la armonía de esa música”

(seguir leyendo)

Del Realismo a Las Vanguardias: resultados.

A este respecto, el profesor desea dejar constancia de algunas consideraciones:

1.- Los alumnos han logrado el prodigio de enviar 16 trabajos por grupo en más de 25 mensajes de correo distintos, desde nueve o diez direcciones distintas, la mayor parte sin firmar y en tres formatos distintos de documento de texto.

2.- Es bien cierto que cantidad no es calidad y que cuando teníamos que hacer los trabajos a mano o con máquina de escribir la pereza era siempre aliada de las malas calificaciones, pero en los tiempos del copy & paste hay cosas que yo ya no entiendo, como que teniendo internet a sus pies, algunos alumnos no sean capaces de entregar más de cinco líneas y un poema de todo un Premio Nobel de Literatura.

GRUPO
PERIODO AUTOR 1 2 3 4 5
Realismo y Naturalismo Galdós ** *** ** * *****
Clarín ** ** ** * ***
Generación del 98 Machado ** ** * ** ***
Unamuno ** *** * ** ****
Azorín *** ** * ** ****
Novecentismo J.R. Jiménez *** *** * ** ****
R. Gómez de la Serna **** *** * *** **
R. Pérez de Ayala *** ** ** *** ***
Generación del 27 Alberti **** ** ** * ***
Lorca ***** *** *** * **
Dámaso Alonso ** *** * **
Gerardo Diego ** *** ** ** *****
Luis Cernuda *** ** ** * ****
Jorge Guillén *** ** * * **
Miguel Hernández **** *** ** * **

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