El Principe Juan, ¿muerto de amor?

Rosa Gallego, profesora de Ciencias Sociales del cuarto bilingüe, nos ha enviado la siguiente entrada con preguntas para sus alumnos:

El  más desconocido de los hijos de los Reyes Católicos fue un personaje singular. Por un lado, sus escasas luces eran notorias y, por otro lado, todo su caudal energético se desbocó en cuestiones sexuales

Los Reyes Católicos tuvieron cinco hijos, pero, de ellos, sólo un varón, al que pusieron por nombre Juan, el Príncipe de Asturias y Gerona. No se habla mucho de él en los libros, tal vez porque no era un digno sucesor de la Corona. Nació muy enclenque, tanto que los médicos se tuvieron que devanar los sesos para ver los mejores remedios que se le podían aplicar. Le suministraron extracto de tortuga, polvo de unicornio y cualquier potingue que se le ocurriera al galeno o boticario de turno para vigorizar su cuerpo y su mente. Incluso se tuvieron en cuenta los consejos de médicos musulmanes. También hizo viajes a Mallorca para cambiar de aires. Su labio leporino, su tartamudez y su mala salud eran signos evidentes de que el pobre Juan no había nacido con los mejores genes de sus padres. El médico alemán Jerónimo Munzer le analizó y aseguró que estaba algo escaso de genio. Una forma muy elegante de decir que era bobo.

Lo que mejor tenía era la testosterona. Sus hormonas masculinas estaban en plena ebullición y más cuando llegó a la adolescencia. Como era costumbre, le prometieron muy joven con la archiduquesa Margarita de Austria, de 17 años y, cuando se celebraron los esponsales, el príncipe Juan no veía el momento de llegar al tálamo nupcial para dar rienda suelta a sus instintos sexuales. Parece que todo su genio e ingenio se había concentrado en una misma zona de su cuerpo. Durante días nada se supo de ellos, no salían de la habitación, y los ruidos de la cama, los suspiros y los gemidos eran incesantes. Los médicos decían que tanto himeneo no podía ser bueno para alguien que ya estaba de por sí bastante desmejorado. Como no cejaban en su frenesí, ni día ni noche, los consejeros de la corte deciden separarlos por las buenas o por las malas. El rey Fernando estaba de acuerdo con la medida, no así la reina Isabel, que alegaba que no debía “separar el hombre lo que Dios bien ha unido”. La corte y los jóvenes esposos se trasladan de Burgos a Salamanca. Por el camino, la archiduquesa le confiesa a la reina que estaba embarazada. No le extrañó nada. El príncipe Juan, tras estos excesos y febriles jornadas, ya no levantó cabeza. Murió a los pocos meses, el 4 de octubre de 1497, con 19 años. El diagnóstico de los médicos fue el siguiente: consumición en los excesos físicos en aquellas tareas que impone el matrimonio. Le enterraron en el monasterio de Santo Tomás en Ávila. ¿Murió de tanto abusar del matrimonio? ¿Y por qué lo llaman amor si lo que quieren decir es sexo?

(Artículo tomado de la revista Historias de Iberia Vieja. Sección Guiños de a los que la Historia)

Una vez leído el artículo contesta a estas preguntas (en los comentarios de esta entrada):

1. ¿Cómo calificarías al príncipe físicamente? ¿E intelectualmente?

2. Le suministraron polvo de unicornio. ¿Qué era un unicornio?

3. Incluso se tuvieron en cuenta los consejos de los médicos musulmanes. ¿Qué nos indica el uso de la palabra incluso? Investiga quién fue Avicena.

4. Busca el significado de las siguientes palabras: galeno, tálamo, himeneo. Vuelve a escribir cada una de las frases donde aparecen sustituyendo la palabra en cursiva por un sinónimo.

5. Parece que todo su genio e ingenio se había concentrado en una misma zona de su cuerpo. ¿Qué quiere decir esta frase, en tu opinión?

6. ¿A qué crees tú que se deben los excesos a los que el príncipe Juan y su esposa se entregan? ¿Ocurriría eso hoy en día?

7. Opinión personal sobre el artículo.