La oración compuesta II: Subordinadas Adjetivas y Adverbiales

Aunque sea una perogrullada, no está nunca de más recordar que lo que se hace en el estudio de la sintaxis es analizar (esto es: examinar, estudiar, observar, comparar, descomponer, distinguir) y no clasificar (ordenar, organizar, catalogar, encasillar, calificar, etiquetar, numerar); porque las oraciones no son -pongamos- elementos químicos y, mientras que el carbono o el litio o el argón nunca dejan de ser lo que son, las manifestaciones del idioma son variables (hasta cierto punto) y están sujetas a su razón de ser, que es la expresión del pensamiento humano, que utiliza la lengua como herramienta. Así, de la misma forma que que no se pueden clasificar científicamente las ideas, tampoco puede hacerse eso con su manifestación verbal.

Por eso sucede (y es bueno que pase, porque nos recuerda que trabajamos con el idioma y no con la química) que, en ocasiones, al analizar oraciones nos topamos con “zonas grises” (en las perífrasis, en los complementos circunstanciales, en los suplementos verbales, con los verbos pronominales y ahora con las subordinadas) en las que las herramientas con las que contamos parece que se quedan cortas y que “nos falta una etiqueta” para “encasillar” un sintagma o una proposición. Ése es el momento de recurrir al sentido común, sacar la navaja de Occam o tirar por la calle del medio; caminos estos tres, por otro lado, no sin peligro, si los transitamos faltos de fundamento y sensatez.

Todo lo anterior viene a cuento porque ahora nos enfrentamos a dos de las categorías sintácticas donde es más común toparse con esas “zonas grises”, las subordinadas adjetivas y adverbiales, con las que enseguida veremos que el “truco” de sustituir la proposición por un elemento no complejo equivalente no siempre funciona, que los nexos se multiplican, se dividen y hasta desaparecen, que lo marcado como un tipo concreto de oración acaba apareciendo en una función “que no le tocaría” o, simplemente, que una cláusula puede interpretarse de dos (y hasta de tres) maneras distintas.

Esto es sintaxis, no zoología.

Una “clasificación” esencial de las oraciones subordinadas adjetivas lo encontramos en los utilísimos Materiales de Lengua, donde ya se introduce el peliagudo asunto de las subordinadas adjetivas sustantivadas. Acerca de éstas tenemos esta página de profes.net y este documento de texto (doc) del Colegio San Buenaventura, de Madrid. Más recursos podemos encontrar aquí (pdf), aquí (con ejercicios) y también de nuevo en profes.net.

En contraclave.org tenemos un documento (pdf) donde se hace una clasificación muy clara de los tipos de oraciones subordinadas adverbiales. Los amantes de la química y la zoología encontrarán muy resultón (pero resbaloso, añado yo) este cuadro (pdf) de Materiales de Lengua. Y nuestros colegas de los institutos ‘Ben Arabi’, de Cartagena (enlace a documento), y ‘La Aldea’ (enlace a documento) , de La Aldea de San Nicolás, Gran Canaria, nos ofrecen materiales dosde confirmar o ampliar nuestros conceptos sobre este tipo de oraciones.

Finalmente, a modo de resumen, tenemos esta página de lenguayliteratura.org con ejercicios sobre toda la sintaxis compuesta y estas 38 oraciones (pdf) con análisis resueltos de El velero digital.

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