Microcuentos: El concurso (y V)

Como consecuencia lógica de nuestro trabajo con los microcuentos, hemos convocado entre los alumnos un concurso literario. Ésta es la quinta y última entrega: voten abajo o hagan comentarios.

(NOTA: No se ha efectuado ninguna corrección de ningún tipo sobre los originales recibidos)

Tarde

Cuando despertó sentía que algo faltaba, aquella mañana no era normal, no sabía por qué pero algo fallaba. De repente, se dio cuenta, lo que faltaba era ese olor a café tan característico de cada mañana, así que, resignada se apresuró a sentarse en su silla de la cocina y a tomarse un pedacito de bizcocho solo, ya que por lo visto su madre había olvidado encender la cafetera aquella mañana y ella no tenía tiempo para ponerla pues se había levantado tarde y tenía que salir.

(Milagros Mateos)

Zapatilla GP

¡Uf!, resoplo. Sé que es complicado. Veo dos rectas, elijo la izquierda, ésta se convierte en una diagonal, llevo mucha velocidad, paso por debajo de una especie de puente, tomo la curva perfectamente por el interior. Sigo una recta, al final hay un cruce por el que paso por debajo, ¡qué carrerón! Tomo varias curvas, cambio de sentido, ¡qué crack! Llego al final y…¡NOOOOOOOO!¡He perdido! El cordón izquierdo de la zapatilla ha quedado más corto que el derecho… ¡Quiero la revancha

(Carlos Sánchez Rodriguez)

Él y yo

Antes creía que su presencia me ayudaba a vivir. Le espero. En la mesa sigue habiendo dos platos. Le hablo. Le ayudo. Y a veces el también me ayuda. Pero cuando llega la noche y mi cama sigue vacía es cuando me vuelvo a dar cuenta de que él ya no está, hace mucho que se fue. La luna alumbra mi habitación, esta triste habitación de paredes blancas que llora por su ausencia. Entonces es cuando me cabeza se hace un sinfín de preguntas. ¿Cómo pude haber llegado hasta aquí?¿ Tanto me dolió de que se fuera?¿ Porque todos me dicen que estoy loca? Y sigo aquí entre estas cuatro paredes, esperando a que me sirvan la comida y que pueda salir pronto.

Me reuniré contigo. Te quiero.

(Anabel Román Gallardo)

-¿Es usted Sofía?
-¿Qué Sofía?
-¿No vive ahí Sofía?
-No, aquí no vive ninguna Sofía.
-No importa,es igual…
-¿Qué quería?
-Solo hablar. La tarde es melancólica y yo estoy tan triste..

Mucho tiempo después,cuando la noche caía,ella colgó el telefono.

(Marina González Santibáñez)

Maldita curiosidad

Por meter el dedo en la herida, he pasado una noche maldita. Por tocarme la cicatriz, no he dormido ni un momentín, y la codenada curiosidad, he pasado una noche fatal.

(Francisco José Romero Renco)

Actualización: Microcuento sin título de Bernardo Murillo Izquierdo:

En una tarde sombría me dispuse a ver un partido de fútbol que se celebraba en un estadio a muy pocos metros de mi casa. Entré en el estadio  y subí a la grada, donde estaban los aficionados y la directiva del equipo local. En la zona más baja de la grada, prácticamente en el terreno de juego se encontraban ubicadas la Policía Local, Guardia Civil, 112 … etc A falta de veinte minutos para su finalización, el partido se encontraba con un empate sin goles; cuando en un desgraciado fallo del portero, un delantero bastante astuto aprovechó su única oportunidad haciendo un inesperado gol. No sé si fue por la euforia, pero el caso, es que cuando marcó ese gol empezó a desprenderse de toda su vestimenta. Eso se llama nudismo y no está permitido hacerlo en público, por la ley, y, mucho menos en un campo de fútbol,donde suele reunirse a ver un partido mucha gente. El árbitro no dudó en expulsarlo y la Policía mucho menos en arrestarlo y hacer que pasase una noche en el calabozo. Ese jugador todavía anda lamentándose de haber marcado ese gol y,desde luego, si hubiese sabido que aparte de darle una victoria a su equipo le hubiese costado pagar ese precio tan caro, hubiese preferido que la gloria de ese hecho se la hubiese llevado otro compañero de su equipo.

Actualización II: Microcuento sin título de Miguel Ángel Pérez Calderón:

Una reaccion tanto química como nuclear, le produjo inesperadamente, y tan de sopetón al pobre Adolfo Agustín el poder de ver a través de las personas y de las cosas, (como el poder de los rayos X de los superhéroes de algunos cómics, pues igual), pero, desgraciadamente, nunca se dio cuenta, pues este tipo, despues de todo, era ciego.

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