Microcuentos II

writingUna de las grandes ventajas (y obvias) de los microcuentos es que se pueden leer muchos porque uno no se cansa (y los alumnos tampoco). Hicimos dos sesiones, a partir de lo recogido en dos páginas web, y en cada una elegimos por votación los relatos que más nos gustaron.

De los presentados a un concurso en la web de escritores.cl nuestros preferidos fueron éstos:

_____Él

Él me despierta en la mañana, él me ama, se preocupa de mí, me cuida, me alimenta, me mima. Si él no estuviera ¿qué sería de mí? Mi vida no tendría sentido, pasaría eternamente arrullada por él. Cuando me acaricia se eriza mi piel, todos mis sentidos se abren y yo me dejo llevar por su amor, me besa, me acaricia, me cuida, me controla, entonces yo lo amo locamente. Pero él es humano y yo sólo soy una gata.

(Mireya Torres)

_____Felino

Lo diviso entre la multitud; sin duda sobresale de la masa homogénea que por esa hora circula en el centro.

Hacemos contacto visual mientras esperamos que cambie el semáforo; él está en la vereda de enfrente. Me mira de pie a cabeza, me sonrojo. Su andar felino me hipnotiza, me aturde. Camina sigiloso. Quedamos frente a frente, yo inmóvil, el hábil como un gato toma mi cartera y se escabulle entre la gente.

(Carolina Soto Valenzuela)

_____El cañonazo de las 12

Soy el encargado del cañonazo de las 12, en el Santa Lucía.

Hoy me reí de todos. No lo disparé a las 12. Lo disparé a las 11. ¡Que confusión! Los Bancos cerraron antes, millones de cheques protestados. Escolares en estampida y hasta el cambio de guardia en La Moneda confundido.

Me reí a carcajadas.

Cuando llego a mi casa, una hora antes, veo a mi vecino arrancar desnudo por la ventana.

Ya no río.

(Ariel Gallegos C.)

En la segunda sesión optamos por microrrelatos “con denominación de origen” encontrados en forosperu.net. Los premiados por la clase fueron unos principiantes llamados Augusto Monterroso, Julio Cortázar, Khalil Gibran y Franz Kafka.

_____El Rayo que cayó dos veces en el mismo sitio

Hubo una vez un Rayo que cayó dos veces en el mismo sitio; pero encontró que ya la primera había hecho suficiente daño, que ya no era necesario, y se deprimió mucho.

(Augusto Monterroso)

_____Aplastamiento de las gotas

Yo no sé, mira, es terrible cómo llueve. Llueve todo el tiempo, afuera tupido y gris, aquí contra el balcón con goterones cuajados y duros, que hacen plaf y se aplastan como bofetadas uno detrás de otro, qué hastío. Ahora aparece una gotita en lo alto del marco de la ventana; se queda temblequeando contra el cielo que la triza en mil brillos apagados, va creciendo y se tambalea, ya va a caer y no se cae, todavía no se cae. Está prendida con todas las uñas, no quiere caerse y se la ve que se agarra con los dientes, mientras le crece la barriga; ya es una gotaza que cuelga majestuosa, y de pronto zup, ahí va, plaf, deshecha, nada, una viscosidad en el mármol.

Pero las hay que se suicidan y se entregan enseguida, brotan en el marco y ahí mismo se tiran; me parece ver la vibración del salto, sus piernitas desprendiéndose y el grito que las emborracha en esa nada del caer y aniquilarse. Tristes gotas, redondas inocentes gotas. Adiós gotas. Adiós.

(Julio Cortázar)

_____El Ermitaño

Cierta vez vivió un ermitaño en medio de las verdes colinas. Era puro de espíritu y blando de corazón. Y todos los animales de la tierra y todas las aves del cielo se llegaban hasta él en parejas, y él les hablaba. Lo escuchaban alegremente, reuniéndose junto a él, y no partían hasta la noche, momento en que el ermitaño los despedía, confiándolos al viento y al bosque con su bendición.

Una tarde, mientras hablaba acerca del amor, un leopardo levantó la cabeza y dijo al ermitaño:

-Nos hablas del amor. Dinos, Señor, ¿dónde está tu compañera?

-No tengo compañera -contestó el ermitaño.

Entonces un gran grito de sorpresa se elevó del coro de bestias y aves, y comenzaron a decirse unos a otros:

-¿Cómo puede él hablarnos sobre el amor y el compañerismo cuando él mismo no sabe nada acerca de ello?

Y, lentamente, con actitud desdeñosa lo abandonaron. Aquella noche el ermitaño se echó sobre su estera, el rostro hacia la tierra, y lloró amargamente y golpeó las manos contra su pecho.

(Khalil Gibran)

_____Una Pequeña Fabula

«¡Vaya! —dijo el ratón—, el mundo se está haciendo cada día más pequeño. Al comienzo era tan grande que estaba asustado. Me pasaba el tiempo corriendo de un lado para otro, y me alegraba cuando, al final, veía una pared a la derecha o a la izquierda. Pero las grandes paredes se han ido estrechando con tanta rapidez que ya me encuentro en el último cuarto, en el que veo en un rincón la trampa hacia la que no tengo más remedio que correr».

«No tienes más que cambiar de dirección», dijo el gato. Y se lo comió.

(Franz Kafka)

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