Microcuentos I

plumaHemos comenzado el curso de Lengua Española con el lenguaje literario y concretamente con una de sus manifestaciones de mayor éxito en internet: los microcuentos. En la entrada de la Wikipedia al respecto se recoge que su origen no es precisamente reciente, pues probablemente se trate de una de las manifestaciones literarias más antiguas. Al fin y al cabo, una anécdota bien contada o un chiste o un romance o una fábula son microrrelatos. Además, los microcuentos exprimen dos de las características fundamentales de la narrativa: una buena historia y una buena (por breve en este caso) forma de contarla. Como los chistes y otros ejemplos de microrrelatos tradicionales, los modernos usan de forma muy rentable los recursos de la sorpresa final y el humor (aunque sea amargo): dos formas de satisfacer al lector y lograr, además, su complicidad; curiosamente dos tácticas muy habituales en publicidad.

Los alumnos han ido enviando microcuentos que han hallado en la red y que les han gustado:

EL ESPEJO CHINO

Un campesino chino se fue a la ciudad para vender la cosecha de arroz y su mujer le pidió que no se olvidase de traerle un peine.

Después de vender su arroz en la ciudad, el campesino se reunió con unos compañeros, y bebieron y lo celebraron largamente. Después, un poco confuso, en el momento de regresar, se acordó de que su mujer le había pedido algo, pero ¿qué era? No lo podía recordar. Entonces compró en una tienda para mujeres lo primero que le llamó la atención: un espejo. Y regresó al pueblo.

Entregó el regalo a su mujer y se marchó a trabajar sus campos. La mujer se miró en el espejo y comenzó a llorar desconsoladamente. La madre le preguntó la razón de aquellas lágrimas.

La mujer le dio el espejo y le dijo:

-Mi marido ha traído a otra mujer, joven y hermosa.

La madre cogió el espejo, lo miró y le dijo a su hija:

-No tienes de qué preocuparte, es una vieja.

No se indica su autor en materialesdelengua.org.

(Enviado por Cristina Domínguez)

UN MÉTODO INFALIBLE PARA SUPERAR LAS FOBIAS

Nunca aprendió a ir en bici ni se sacó el carnet de conducir porque tenía miedo de matarse en un accidente de tráfico. De hecho, empezó a temer todos los medios de transporte, y acabó evitando cualquier vehículo y yendo siempre a pie a todas partes. Lo curioso del caso es que murió atropellado por una motocicleta y su último trayecto, el viaje hasta el cementerio, lo hizo en coche fúnebre.

No se indica su autor en la página de procedencia.

(Enviado por Ana Lozano Yedro)

UTILIDAD RELATIVA

El náufrago, abrumado por la soledad, arrojó al océano una botella con su nombre escrito en un papel. Muchos, muchos  años más tarde, las corrientes marinas trajeron la botella de vuelta a la isla… El náufrago recogió el mensaje con alegría, porque después de tanto tiempo se había olvidado de su nombre.

No se indica su autor en la página de procedencia.

(Enviado por Ana Camila González)

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15 comentarios

  1. 28 septiembre 2009 a 17:57

    EL POZO
    Mi hermano Alberto cayó al pozo cuando tenía cinco años.

    Fue una de esas tragedias familiares que sólo alivian el tiempo y la circunstancia de la familia numerosa.

    Veinte años después mi hermano Eloy sacaba agua un día de aquel pozo al que nadie jamás había vuelto a asomarse.

    En el caldero descubrió una pequeña botella con un papel en el interior.

    “Este es un mundo como otro cualquiera”, decía el mensaje.

    Luis Mateo Díez

  2. frankcrak23 said,

    28 septiembre 2009 a 18:08

    EL POZO
    Mi hermano Alberto cayó al pozo cuando tenía cinco años.
    Fue una de esas tragedias familiares que sólo alivian el tiempo y la circunstancia de la familia numerosa.
    Veinte años después mi hermano Eloy sacaba agua un día de aquel pozo al que nadie jamás había vuelto a asomarse.
    En el caldero descubrió una pequeña botella con un papel en el interior.
    “Este es un mundo como otro cualquiera”, decía el mensaje.

    (Luis Mateo Díez)

    Enviado por Francisco José Romero Renco

    http://www.materialesdelengua.org/LITERATURA/TEXTOS_LITERARIOS/CUENTOS/microcuentos.htm

  3. Míguel Pérez Calderón said,

    28 septiembre 2009 a 18:18

    Bueno, los 3 microcuentos o microrrelatos anteriores me han parecido bastante acertados y con una enseñanza moral bastante buena… ahí va el mio…

    ¿QUIÉN HA ECHADO UN TRIPI EN MIS CEREALES?

    –> Hace veinte años un amigo quiso gastarme una broma y me preparó un cóctel cargado de alucinógenos. Mi cerebro quedó dañado, y desde entonces no he dejado de tener alucinaciones ni un solo segundo. El problema es que ya me he acostumbrado, y aunque ahora mismo el teclado está bailando, un coro de diablillos me canta al oído y tengo cuatro brazos y siete piernas de variados colores, siento un terrible aburrimiento. Cuando salgo de fiesta me tomo un neuroléptico que hace desaparecer mis alucinaciones, y me río muchísimo al ver todas las cosas normales, sin colorines ni sonidos extraños…

    Fuente: http://us.geocities.com/takedaheito/microcuentos.htm
    Autor: No se indica el nombre del autor del microcuento en el anterior enlace.

  4. Antonio Carmona Reseco said,

    29 septiembre 2009 a 19:34

    PUES VALE

    Moribundos, se juraron amor eterno.

    Así cualquiera.

    El autor no se indicaba en el enlace de abajo.
    http://us.geocities.com/takedaheito/microcuentos.htm

    Mi opinion: Me han parecido que están bastante bien y con algunos te ries mucho.

  5. Mercedes Domínguez Pérez said,

    29 septiembre 2009 a 20:13

    FINAL

    Había una vez un cuento que acabó cuando le pegaron un tiro al narrador.

    (Anónimo)
    http://us.geocities.com/takedaheito/microcuentos.htm

  6. Cristina Domínguez Pérez said,

    29 septiembre 2009 a 20:18

    JAVIER ES UN TIPO SENCILLO

    El genio de la lámpara leyó en la mente de Javier su deseo más íntimo y profundo y se lo concedió al instante, desvaneciéndose después en la nada.

    Con aire pensativo, Javier mordió el pollo asado que había aparecido en su mano. Delicioso.

    • pinedapreciado said,

      30 septiembre 2009 a 12:48

      No se os olvide -nunca- indicar la procedencia (enlace) y el autor del relato.

  7. Milagros Mateos Olivares said,

    30 septiembre 2009 a 16:01

    El viajero que quería refundar la civlización

    Hay una escultura de una mujer en el vestíbulo de una estación

    A la estación está llegando un tren nocturno

    Y la luna llena brilla con un halo azul cobalto alrededor .Parece que va a nevar

    Un único viajero se baja en el andén desierto: un joven adormilado.

    No hay nadie en la estación, ni en la zona de consignas ni en la

    Cafetería donde ni siquiera huele a café y pan caliente. Todo está desierto.

    Un gato maúlla a lo lejos y el viajero tiene una

    Extraña sensación: algo ha pasado y la gente ha desaparecido como en una peli mala

    Nadie en las taquillas, ni en la oficina de atención al viajero, ni en los aseos, ni en la tienda

    Todas las escaleras mecánicas se activan a su paso suban

    O bajen.

    Dirige sus pasos hacia el vestíbulo donde solo hay una estatua de una mujer joven

    En su mente empieza a fantasear con la idea del fin de la civilización

    No es raro, todo el mundo lo haría.

    Tiene muchas cosas que hacer por delante: buscar a los supervivientes,

    Rastrear en busca de medicinas y comidas, fundar una ciudad

    O al menos una comunidad. Intentar hacerlo mejor, analizar los errores

    De la civilización que ha desaparecido esa noche. Intentar no caer

    En esos errores. Todos serán iguales, no habrá ricos mientras haya pobres

    Observa el viajero los titulares de los periódicos en el quiosco de prensa.

    Tiranos, guerras, crisis, paro, hambrunas, deforestación, contaminación.

    Raro es que haya tardado tanto en desaparecer la civilización.

    Otro gato maúlla a lo lejos. Parece que están apareándose.

    Caminando por la estación se pregunta cuanta gente habrá sobrevivido.

    Unos cientos, quizás, eso sería lo ideal. No habrá guerras, ni armas ni ejércitos.

    En el vestíbulo la estatua de la mujer lo observa. Tiene una expresión

    Nostálgica, como de alguien que anhela algo.

    Tal vez la modelo haya sobrevivido también. No estaría de más, parece guapa.

    Otra vez en el exterior el grito de un guardia de seguridad le saca de su ensoñación

    Desde hace unas horas el vestíbulo de la estación está cerrado por que

    Están fumigándolo. Pulgas tal vez No debería haber entrado, ¿

    No ha leído el cartel de advertencia? Tenía que haber salido por la salida exterior.

    Tan solo eso. Solo pulgas y un joven demasiado dormido para leer carteles.

    Ruborizado por su absurda imaginación el joven se disculpa

    Otra vez y camina hasta la parada de taxi cargando con su pesada mochila.

    Desde allí echa un último vistazo a la estación mientras

    Escucha la radio del taxi le cuenta las últimas noticias:

    Otra guerra… crisis…los gobiernos rescatando a los bancos pero no a los humanos,

    Tragedias aéreas, paro, inflación, desigualdades entre las

    Razas. El taxista tose y

    Otro gato maúlla a lo lejos , mientras el coche se aleja

    Con un joven a bordo que escuchando las noticias añora

    Una nueva civilización que ni siquiera ha sido necesario fundar.

    Esta empezando a nevar, desde la distancia el barrio

    Neogótico de la estación parece una de esas bolas de nieve

    Tan cursis que suelen vender en las tiendas de souvenirs.

    O tal vez lo parezca la ciudad entera.

    http://losreyessonlospadres.blogspot.com/2008/11/microcuentos-el-viajero-que-quera.html

  8. Marina González said,

    3 octubre 2009 a 9:59

    ESCALOFRIANTE
    de Thomas Bailey Aldrich

    Una mujer esta sentada sola en una casa. Sabe que no hay nadie más en el mundo: todos los otros seres han muerto. Golpean a la puerta.

  9. Laura Ruiz González said,

    8 octubre 2009 a 17:50

    EL ESPEJO CHINO

    Un campesino chino se fue a la ciudad para vender la cosecha de arroz y su mujer le pidió que no se olvidase de traerle un peine.

    Después de vender su arroz en la ciudad, el campesino se reunió con unos compañeros, y bebieron y lo celebraron largamente. Después, un poco confuso, en el momento de regresar, se acordó de que su mujer le había pedido algo, pero ¿qué era? No lo podía recordar. Entonces compró en una tienda para mujeres lo primero que le llamó la atención: un espejo. Y regresó al pueblo.

    Entregó el regalo a su mujer y se marchó a trabajar sus campos. La mujer se miró en el espejo y comenzó a llorar desconsoladamente. La madre le preguntó la razón de aquellas lágrimas.

    La mujer le dio el espejo y le dijo:

    -Mi marido ha traído a otra mujer, joven y hermosa.

    La madre cogió el espejo, lo miró y le dijo a su hija:

    -No tienes de qué preocuparte, es una vieja.

    Anónimo

  10. Roberto Ruiz González said,

    8 octubre 2009 a 18:09

    MÚSICA

    Las dos hijas del Gran Compositor -seis y siete años- estaban acostumbradas al silencio. En la casa no debía oírse ni un ruido, porque papá trabajaba. Andaban de puntillas, en zapatillas, y sólo a ráfagas, el silencio se rompía con las notas del piano de papá.

    Y otra vez silencio.

    Un día, la puerta del estudio quedó mal cerrada, y la más pequeña de las niñas se acercó sigilosamente a la rendija; pudo ver cómo papá, a ratos, se inclinaba sobre un papel, y anotaba lago.

    La niña más pequeña corrió entonces en busca de su hermana mayor. Y gritó, gritó por primera vez en tanto silencio:

    -¡La música de papá, no te la creas…! ¡Se la inventa!

  11. Carlos Sánchez Rodríguez said,

    10 octubre 2009 a 19:15

    UN MÉTODO INFALIBLE PARA SUPERAR LAS FOBIAS

    Nunca aprendió a ir en bici ni se sacó el carnet de conducir porque tenía miedo de matarse en un accidente de tráfico. De hecho, empezó a temer todos los medios de transporte, y acabó evitando cualquier vehículo y yendo siempre a pie a todas partes. Lo curioso del caso es que murió atropellado por una motocicleta y su último trayecto, el viaje hasta el cementerio, lo hizo en coche fúnebre.

    NO VENÍA EL AUTOR EN http://www.geocities.com/takedaheito/microcuentos.htm

  12. 11 octubre 2009 a 21:00

    LEVE CASTIGO
    Cuando llegó al infierno le dijeron que su tortura sería comer basura y desperdicios durante toda la eternidad. Se encogió de hombros, poco impresionado: hacía cuarenta años que trabajaba en un McDonald’s
    Anónimo

  13. Montserrat Simancas Gómez said,

    11 octubre 2009 a 21:12

    LEVE CASTIGO
    Cuando llegó al infierno le dijeron que su tortura sería comer basura y desperdicios durante toda la eternidad. Se encogió de hombros, poco impresionado: hacía cuarenta años que trabajaba en un McDonald’s.

    Anónimo
    http://www.geocities.com/takedaheito/microcuentos.htm

  14. Armando Romeo Sánchez said,

    12 octubre 2009 a 20:49

    EL HOMBRE INVISIBLE

    Aquel hombre era invisible, pero nadie se percató de ello.

    (Gabriel Jimenez Emin)

    http://www.materialesdelengua.org/LITERATURA/TEXTOS_LITERARIOS/CUENTOS/microcuentos.htmGabriel


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