La historia alrededor de El vampiro es casi tan interesante como el relato mismo y, contándola hacia atrás, viene a ser así: el personaje central de El vampiro está basado en uno anterior de Byron -Augustus Darvell-, protagonista de un relato inacabado del lord titulado Fragment of a Novel, cuya escritura surgió como una apuesta literaria (a ver quién escribe el mejor cuento fantástico) entre el propio Byron, Shelley, la esposa de éste, Mary, y también Polidori, tras una velada en una villa cerca de Ginebra en cuyo transcurso habían estado leyendo un volumen de historias de fantasmas alemanas. La apuesta la ganó de largo Mary Wollstonecraft Godwin, de casada, Mary Shelley. Su relato se titulaba Frankenstein o el moderno Prometeo.
De todas formas no cabe despreciar a Polidori, su cuento resultó tremendamente influyente por el original giro que dio al personaje del vampiro, transformando al no-muerto del folclore, habitante de lugares infectos, en un aristocrático, misterioso y seductor, aunque no menos letal, hombre de mundo. Si a todo esto añadimos que, en su época, muchos lectores creyeron ver en Lord Ruthven un trasunto del mismísimo Byron, de quien su médico, acompañante y quizá amante no guardaba muy buen recuerdo, la lectura de El vampiro se nos antoja bastante tentadora.
DEBERES: Los alumnos disponen de una copia en papel del relato de hoy, no obstante, al final del fragmento, ofrecemos un archivo (pdf) con el texto completo. Los alumnos, como ya saben, disponen de tiempo hasta el 15 de noviembre para –usando los comentarios de esta entrada- enviar una crítica de al menos 100 palabras, dicha crítica debería ser sensata, madura y estar fundada en lo que cuenta el cuento y no en los gustos o manías de los alumnos, que no suelen venir al caso.
El caballo se asustó de repente, y emprendió un galope alocado por entre el espeso bosque. Por fin, agotado de cansancio, el animal se paró, y Aubrey descubrió a la luz de los relámpagos que estaba en la vecindad de una choza que apenas se destacaba por entre la hojarasca y la maleza que le rodeaba.
Desmontó y se aproximó, cojeando, con el fin de encontrar a alguien que pudiera llevarle a la ciudad, o al menos obtener asilo contra la furiosa tormenta.
Cuando se acercaba a la cabaña, los truenos, que habían callado un instante, le permitieron oír unos gritos femeninos, gritos mezclados con risotadas de burla, todo como en un solo sonido. Aubrey quedó turbado. Mas, soliviantado por el trueno que retumbó en aquel momento, con un súbito esfuerzo empujó la puerta de la choza.
No vio más que densas tinieblas, pero el sonido le guió. Aparentemente, nadie se había dado cuenta de su presencia, pues aunque llamó, los mismos sonidos continuaron, sin que nadie reparase al parecer en él.
No tardó en tropezar con alguien, a quien apresó inmediatamente. De pronto, una voz volvió a gritar de manera ahogada, y al grito sucedió una carcajada. Aubrey hallóse al momento asido por una fuerza sobrehumana. Decidido a vender cara su vida, luchó mas en vano. Fue levantado del suelo y arrojado de nuevo al mismo con una potencia enorme. Luego, su enemigo se le echó encima y, arrodillado sobre su pecho, le rodeó la garganta con las manos. De repente, el resplandor de varias antorchas entrevistas por el agujero que hacía las veces de ventana, vino en su ayuda. Al momento, su rival se puso de pie y, separándose del joven, corrió hacia la puerta. Muy poco después, el crujido de las ramas caídas al ser pisoteadas por el fugitivo también dejó de oírse.
(Texto completo del El vampiro)
EXTRA!! ‘El vampiro’ en audio: clic aquí o botón derecho sobre ‘clic aquí’ y “guardar enlace como…”


viviendo su fase romántica (aquí en España es que íbamos un poco retrasados en eso de las corrientes estéticas) y en el relato se nota -y mucho- que las